Hoy compartimos un ratito con ella, donde su compromiso,
trabajo y humildad han quedado más que demostrados.
Cinco años en el cargo y, bajo su mandato, creó el
primer equipo femenino de Las Huesas, formado por madres de los jugadores de la
cadena del club que preside. Ella misma fue parte del equipo, defendiendo la
portería.
Madres e hijas jugando juntas en una competición en la
que el resultado era lo de menos: hacer deporte, disfrutar y competir.
Dos temporadas del femenino en las que su evolución ha
sido abismal. Ya no es el mismo equipo al que se le gana fácil; ahora hay que
competir y correr mucho para poder vencerlas.
Esta temporada, Fabiola sufrió una lesión y
prácticamente dice adiós al fútbol. Pero su legado dentro del campo, llevando
el brazalete de capitana, habla del gran ejemplo que siempre ha predicado,
tanto dentro del terreno de juego como en los despachos y fuera de ellos.
Muchas gracias por todo.
