En estos días, unos padres me dijeron que hay un club
que les ofrece tener dinámica con el primer equipo, estamos hablando que esas niñas
tienen 14 y 15 años.
La dinámica con el primer equipo puede ser tanto
beneficiosa como engañosa, por eso creo que hay que analizarla con calma antes
de tomar una decisión.
Por la parte positiva, entrenar con jugadoras de mayor
experiencia suele ayudar al crecimiento de la futbolista. Además, normalmente
se trabaja con un cuerpo técnico que, en teoría, tiene más recursos y
conocimientos por competir a un nivel superior.
Sin embargo, también hay que valorar la otra cara de la
moneda. Estar en dinámica del primer equipo no significa necesariamente formar
parte real de ese equipo. En muchos casos se participa en algunos
entrenamientos, pero cuando llega el momento de preparar el partido, trabajar
aspectos tácticos específicos, ensayar jugadas a balón parado o analizar al
rival, el grupo suele reducirse a las jugadoras que realmente forman parte de
la plantilla.
Si hablamos de una jugadora de 15 años que además está
dos categorías por debajo de ese primer equipo, hay que ser prudentes.
Evidentemente existen casos excepcionales, como el de Andrea Falcón, que muy
joven dio el salto a la Península y desarrolló una trayectoria digna de
admiración. Pero esos casos son la excepción, no la norma.
Por eso siempre recomiendo no dejarse llevar únicamente
por frases como “estarás en dinámica del primer equipo”. Muchos clubes utilizan
ese argumento para atraer jugadoras hacia sus equipos de base. Lo más
importante es acudir a varios entrenamientos, observar el funcionamiento real
del club, preguntar cuál será el papel de la jugadora y, antes de firmar,
valorar tanto los aspectos positivos como los negativos.
Las decisiones deben tomarse por el proyecto deportivo completo y no
únicamente por una promesa o una etiqueta que, en ocasiones, puede resultar más
atractiva que real.





