Al final, muchas veces en redes sociales se mezclan rumores,
interpretaciones y deseos personales, y eso acaba generando una ilusión que
luego puede convertirse en una decepción mayor.
La salvación de equipos la pasada temporada del Unión Viera o el Juan
Grande vino por una renuncia concreta del CD
Tenerife, algo externo que afectaba directamente a las plazas
disponibles. Este año, si el supuesto problema fuera del Atlético de Madrid C en otro grupo, el arrastre
beneficiaría primero al equipo de ese mismo grupo, como con el Real Avilés Industrial.
Y luego está el otro escenario del “mejor
tercero por la cola” o mejor clasificado entre descendidos, donde también los
números ahora mismo parecen favorecer al Avilés por encima del Viera.
Es normal que la afición quiera agarrarse a
cualquier mínima opción, sobre todo cuando hay sentimiento de club. Pero
también es verdad que alimentar hipótesis poco sólidas puede hacer daño
emocionalmente a jugadoras, entorno y aficionados si luego no ocurre nada.
Aun
así, mientras no haya resoluciones oficiales, siempre aparecerán
especulaciones. Y en el fútbol español ya hemos visto situaciones rarísimas.
Otra cosa es que, siendo objetivos, hoy por hoy parezca complicado pensar en
esa salvación administrativa.






