Sin apoyo, sin transporte… pero con
un corazón que no se rinde.
Hay un equipo de fútbol femenino que hoy necesita más que nunca ánimo y
respaldo.
Su futuro no está nada claro.
No se sienten apoyadas por su propio club.
Y aun así… mañana se juegan el liderato.
Ni siquiera les ponen transporte para ir a jugar, estamos hablando de unos
60 km. aproximadamente.
Pero que nadie olvide algo:
ellas se desviven por este deporte.
Defienden ese escudo con orgullo.
Entrenan, compiten y representan al club con dignidad.
Muchas son madres.
Muchas trabajan jornadas largas, incluso internas.
Hacen auténticas cábalas para poder entrenar y jugar.
Se organizan, se sacrifican, renuncian a tiempo personal…
y aun así nunca fallan al equipo.
Eso merece RESPETO, con mayúsculas.
Ya es hora de que los clubes apuesten de verdad por la sección femenina.
No como un añadido.
No como “un equipo más”.
Sino como lo que es: parte fundamental del club.
No se puede jugar con los sentimientos de estas jugadoras.
Chicas, no se vengan abajo.
Ustedes valen muchísimo.
Lo que hacen tiene un valor enorme, aunque algunos no lo quieran ver.
Compitan, disfruten y demuestren, como siempre, quiénes son.
Porque el respeto se gana… y ustedes lo tienen más que merecido.





