miércoles, 15 de abril de 2026

El Unión Viera sumó un punto de oro ante el Granada en el Alfonso Silva, un empate que sabe a vida y que mantiene intacto el sueño de la permanencia.

El Unión Viera sumó un punto de oro ante el Granada en el Alfonso Silva, un empate que sabe a vida y que mantiene intacto el sueño de la permanencia.

El equipo salió sin complejos, valiente, decidido a mirar de tú a tú a un gran rival. En la primera mitad, el Viera fue incluso mejor, llegando con más intención y claridad, con Eli como faro absoluto del juego. Cada balón pasaba por sus botas, cada jugada nacía de su visión. El gol no llegó, pero las sensaciones eran inmejorables. Con el 0-0 se alcanzó el descanso, dejando todo abierto.

Tras la reanudación, el Granada dio un paso al frente y comenzó a imponer su dominio en los primeros minutos, pero el Unión Viera resistía con orden, corazón y carácter. Hasta que en el minuto 74, Paula golpeó primero para las visitantes. El 0-1 cayó como un jarro de agua fría, y durante unos minutos, el equipo se tambaleó. Los nervios aparecieron y el Granada rozó el segundo.

El Viera también reclamó un posible penalti en el 78, pero el colegiado, bien situado, no señaló nada. Tocaba remar contra todo.

Y lo hizo.

El Unión Viera se lanzó al ataque sin miedo, arriesgando con defensa de tres, con Eli y Manuela empujando al equipo hacia arriba, alimentando a las delanteras en busca del milagro. Y el fútbol, a veces, recompensa la fe.

Minuto 90. Falta directa. Silencio. Laura Martos toma carrerilla… y gol. Un latigazo de esperanza que desató la locura en el Alfonso Silva. El empate ya era una realidad.

En los últimos instantes, ambos equipos lo intentaron con lo que les quedaba, pero el marcador no se movió. Exhaustas, muchas jugadoras terminaron tendidas sobre el césped, reflejo del esfuerzo titánico de los dos equipos.

Reparto de puntos justo. Pero para el Unión Viera, este empate vale mucho más que uno: vale seguir creyendo.